✝ 12 DE FEBRERO DE 2017

Ramón Rodríguez Mondelo

febrero 21, 2017 · 17:26 0

«Vayamos a María, Trono de Sabiduría. A veces surgen dificultades y nos “quedamos sin vino”, pero “haced lo que él os diga”»

[Últimas palabras escritas por D. Ramón el 12 de febrero de 2017]

“Cógeme, Señor, que estaré eternamente contigo”. Esto es lo que decía la cinta con que le ataron las manos recién ungidas el día de la ordenación sacerdotal a D. Ramón. Esta misma cinta fue la que también se le puso entre las manos para este último y definitivo viaje para seguir estando eternamente con Dios.

El domingo, 12 de febrero, pensaba que iba a ser un día tranquilo para mí. Celebré misa por la mañana en Lugo y decidí ir a comer a casa con mi hermano. El plan era regresar a la tarde para celebrar la misa de ocho y media. Cuando estábamos a 3 km de casa me llamaron para darme la noticia. Di la vuelta y fui para la rectoral de San Martín de Suarna, en la que unos minutos antes habían encontrado a D. Ramón sin vida. Después de muchos avisos, ahora se había ido sin avisar.

Estuve muy tranquilo desde el primer momento, a pesar de todo. Si algo tenemos claro los curas es que existe Dios y, por tanto, la vida eterna y esto hace que veamos las cosas de otra manera y que concedamos solo valor absoluto a quien lo tiene de verdad: Dios nuestro Señor. No me cabe ninguna duda de que D. Ramón también tenía esto muy claro.

Y comenzaron los preparativos de su funeral. Tratamos de hacer todo tal como él lo hubiera hecho. Además lo teníamos fácil, pues todos los que colaboramos habíamos aprendido a hacer estas cosas con él y sabíamos lo que le gustaba. Y así creo que resultó todo: una ceremonia sencilla pero cuidada y con mucho orden, a pesar de que en la Iglesia de A Fonsagrada estaba abarrotada.

Pero les tengo que confesar que al final me vine abajo. En estos últimos años de cura tuve que ir muchas veces acompañar a difuntos al cementerio. Siempre es un momento triste, independientemente de si conoces o no a la persona. Cuando íbamos de camino para el cementerio de San Martín fui pensado que D. Ramón fue el cura que me bautizó y me hizo miembro de la Iglesia (de la Iglesia de la tierra), y ahora era yo el que lo llevaba a él a las puertas de la Iglesia del Cielo, pidiéndole al Señor que le lavara su manto en la “Sangre del Cordero” para que pudiera entrar limpio en la eternidad.

Después, empecé a pensar que no volvería a ver a D. Ramón y salí del cementerio con mucha tristeza pero con mucha fe en la resurrección. De lo contrario nada tendría sentido.

Volví a A Fonsagrada para recoger un poco las cosas y tuve un nuevo “bajón”. Aquel silencio que había en la Iglesia y en todo el pueblo me hizo darme cuenta de que todo lo que había pasado no era un sueño.

A la noche volví para Lugo. Fui a A Fonsagrada por unas horas y estuve tres días. Vine con mucha paz y recordando todo lo que la gente había comentado estos días. Ya en Lugo volvía a repasar los comentarios que sus amigos habían dejado en las redes sociales, pues algunos me habían llamado mucho la atención.

Sabía que D. Ramón era querido y apreciado en A Fonsagrada, pero me sorprendió la respuesta de la gente, manifestada en infinidad de grandes detalles de todo tipo. Vi también cómo las lágrimas asomaban en muchos ojos, incluso en los de muchos hombres…

D. Ramón tenía unas grandes cualidades humanas que a nadie pasaban desapercibidas: un hombre listo, de gran formación intelectual y teológica, detallista, con un gran sentido de la estética. Pero el don más valioso de nuestro cura era su fe que proviene de un encuentro personal con Jesucristo. Como bien dijo el Obispo el día de su funeral, todo lo que él hizo fue para que sus feligreses se encontraran también con el que era el centro de su vida: Jesucristo.

Creí conveniente dedicarle este número de Falando Baixiño y recoger aquí algunas de las cosas de estos días y de otros, sobre todo para motivar en vosotros una oración por los curas y para que nos conozcáis un poco más.

Miguel Ángel

Creo que si Deus existe debe ser moi parecido a D. Ramón

José Julio Mosteirín

Preciosos ollos claros que se cerraron para sempre, os de D. Ramón, párroco da Fonsagrada. Estou aflixido e apesadumbrado, non teño palabras para expresar a gratitud que sinto por este gran home. D.E.P.

Hoxe, durante todo o día, cada cousa que fixen e cada paso que din, trouxénronme ó pensamento a D. Ramón. ¿Por qué?, si eu non son relixioso, nin participo de actos dese tipo. Penso que é pola huella que deixou en min, ou en nos, xa que este mismo sentimento foi experimentado por varios amigos e familiares.

Era un cura de verdade que levou a práctica os principios e os ideales de Cristo, ese é o exemplo de coherencia que hai que seguir, ese é o home que foi capaz de crear un sentimento de pena unánime pola súa marcha, esa é a persoa que eu nunca lograrei ser e me gustaría ser.

Creo que si Deus existe debe ser moi parecido a D. Ramón. Si é así e ese ser supremo existe, conta dende hoxe con un axudante ó seu lado, e deberá envialo de novo, de algunha forma, aquí, para que seguira facendo o que sempre fixo: “O BEN”.

D. Ramón, o cura de San Martín

Miguel Ángel Álvarez Pérez

Ramón Rodríguez Mondelo naceu o 12 de xuño de 1938. Recibiu o bautismo na parroquia de Santa María de Villaster, Quiroga. Estudou no Seminario de Lugo e foi ordenado sacerdote polo Bispo Ona de Echave o 11 de agosto de 1963.

Tras dous anos como coadxutor da parroquia de Santa María da Régoa, en Monforte, foi destinado á parroquia de San Martín de Suarna, na Fonsagrada.

A esta parroquia inicial iránselle engadindo as parroquias de Lamas de Campos, Fonfría, Monteseiro, Allonca, A

Fonsagrada, Poboa de Burón, Padrón, Negueira de Muñiz, Ouviaño, Barcela, Ernes, Río de Porto e Cuiñas.

En 1990 foi nomeado arcipreste da zona.

Todo o que coñece a Don Ramón sabe que pasou a súa vida ao servizo da Igrexa, completamente entregado ás súas parroquias e fregueses. Aínda que non naceu alí converteuse nun fonsagradino máis. Aceptado e estimado por todos eles.

A súa cara amable, o seu xesto tenro e sincero, a súa xenerosidade con todos, en especial cos pobres, son trazos do seu carácter e a súa maneira de ser que o fixeron un sacerdote moi querido e apreciado.

A súa preocupación polas igrexas levouno a arranxalas mesmo co seu propio diñeiro. As súas restauracións destacan polo gusto e estilo co que se levaron a cabo. Foi o precursor da recuperación do Santuario de Nosa Señora da Veiga en Negueira de Muñiz, cuxa festa se celebra o 15 de agosto.

Ramón é un home de gran formación teolóxica e moita sensibilidade litúrxica. Destacan os seus espectaculares beléns en Nadal e os coidados monumentos en Semana Santa.

Ademais, é o gran impulsor do Camiño Primitivo. Puxo en marcha, con moito esforzo, o primeiro albergue desta ruta na parroquia de O Padrón. Tendo en conta a atención espiritual e material a todos os peregrinos.

Máis de cincuenta anos ao servizo da Igrexa e dos seus fieis. A súa vida de entrega aos demais é motivo de agradecemento. Un verdadeiro pastor que viviu entregado ás súas ovellas.

O domingo, despois de escribir o guión da homilía, inesperadamente, empredeu a súa derrediera viaxe para encontrarse plenamente con Xesucristo, ao que sempre predicou coa súa palabra e coa súa vida. Descanse en paz, D. Ramón.

Gracias D. Ramón. Reza por nosotros

Eliseo Fernández Bamio

Yo lo conocí por primera vez en una Semana Santa, en mis épocas se seminarista, en que nos enviaban a pasar desde el Miércoles Santo hasta el Domingo de Resurrección. Nos fuimos con él después de la Misa Crismal, Domingo (otro ex-seminarista) y yo.

Nos enseñó todo Fonsagrada, nos abrió su casa preparamos juntos los Oficios de Semana Santa y comimos unas gambas al ajillo, hechas en cocina de leña y rezamos juntos, en su casa, en la iglesia, sobretodo me acuerdo de la Hora Santa ante el Monumento preparado con mucho cariño y esmero, en colaboración con una maestra de la zona y nos resultó un cura simpático, con humor, nos contó muchas anécdotas y nos dio un testimonio que no se me borró, yo diría que con su acogida, su compartir, sus enseñanzas y la oración nos llevó a un encuentro con Jesucristo y la Virgen María, que no se borró y que hizo surgir en nosotros un gran cariño hacia él y hacia Jesucristo y María.

Por eso hoy también quiero darle las gracias a él y a otros muchos por su entrega y generosidad y pedirle que interceda por los quedamos aquí abajo, que podamos correr hacia la meta y algún día, a lo mejor cuando menos lo pensemos, reunirnos de nuevo para no separarnos más.

Mientras tanto seguimos en contacto en la oración, en la mesa de la Eucaristía, donde junto con Cristo se hace presente la Iglesia triunfante, purgante y peregrinante y juntos alabamos al Señor, intercedemos unos por otros y escuchamos las Palabras de nuestros hermanos y de nuestro Padre Dios, de nuestro Hermano Mayor Jesucristo, de nuestra Madre María y junto con los ángeles y santos cantamos el himno de gloria al Señor.

Gracias Don Ramón y hasta mañana en el altar. Reza por nosotros y nosotros lo haremos por ti. atar las manos ordenación

D. Ramón, el Dios de lo cotidiano

Morecho de Froilán

Más allá de la entrega total por los demás,
esparcía con sigilo su alma generosa
donde adivinaba el dolor de un ser humano.
Como un dios de lo cotidiano caminaba por sendas inexistentes
para mejorar el mundo y a los que tocaba.
Su sonrisa acogedora y su mirada transparente
nos acercaban al Dios que tanto amó
y, permanecerán para siempre en nuestros corazones.

La última homilía

Ramón Rodríguez Mondelo

Ser cristiano no se puede reducir al cumplimiento de unas normas.

Ser cristiano es mucho más. Es abrirnos a la fe. Es acoger a Jesús como nuestro maestro, como nuestro Señor, como nuestro salvador.

Por el bautismo participamos de la muerte y resurrección de Jesucristo. Y nos incorporamos a una vida nueva. Debemos reflejar en nuestro comportamiento esa vida nueva.

1.-Dios nos creo libres, capaces de elegir.

2.-El criterio para elegir no puede ser solo la sabiduría humana… puede llevarnos a error.

3.-Jesús nos invita a ir más allá. Vamos a las lecturas -A Dios puso delante de ti…

-Ir más allá: SABIDURÍA DIVINA 4.-Evangelio…

Vayamos a María, Trono de Sabiduría. A veces dificultades. Nos quedamos sin vino=HACED lo que él os diga.

“O amor de Deus é a forza que te impulsa a seguir, é a luz que ilumina o teu existir, é a paz que transforma o teu vivir”

Cruz Bravo

Sen dúbida Don Ramón estaba cheo do amor de Deus, porque na luz da sua mirada moitos atopamos o faro que nos guiou no camiño da Fe, e na paz do seu sorriso atopamos tantas veces o consolo human e terreal que precisabamos nos momentos de dor.

Hoxe debemos darlle grazas o Señor porque D. Ramón formou parte das nosas vidas, por camiñar o noso lado, por empurrarnos cando nos fallaban as forzas e por ser ese porto de augas tranquilas que nos facía deternos e reflexionar.

Pero grazas sobre todo, por ensinarnos que si que se pode “predicar co exemplo” e por amosarnos o verdadeiro significado das palabras caridade cristiá.

Ainda que hoxe nos entristece a marcha terreal, o teu faro non se apaga, e ó lado do Señor brilará con mais forza, para alumear as vidas da tua irmá, dos teus sobriños, de tada a tua falmilia e tamén a dos teus fregueses que xa sentimos o teu abrazo celestial.

Grazas Don Ra por ser a luz no camiño das nosas vidas.

Manteremos agradecidos o teu recordo, e o teu exemplo serviranos de guía para continuar.

Se nos apagaron esos preciosos ojos azules

Laura Alves

Fuiste valiente con tu indiferencia

y fui valiente con mi hipocresía.

Nos separamos como dos extraños

cuando toda la sangre nos unía.

 

Pero tuvo que ser y fue mi llanto.

Sin una escena y una cobardía.

Tú te fuiste pensando en el olvido

y yo pensando en la melancolía.

 

Hoy, solo resta de esta vieja tarde,

un recuerdo, una fecha y una rima.

 

Así, sencillamente,

nos jugamos el corazón en una despedida

y se nos apagaron esos preciosos ojos azules,

esos ojos que presentaban una alegría

en cualquier corazón, en cualquier mirada.

 

Nos estará cuidando desde el cielo,

un infinito lugar al que se mereció ir,

aunque, tal vez, un poco pronto.

Todos le queríamos, todos le queremos

y siempre estará en nuestros corazones.

Nunca le olvidaremos.

Los ojos de mi tío

Majé López

En estos momentos, tras el fallecimiento de mi tío, quizá porque el dolor lo abarca todo y llena a uno por completo, las palabras brotan con dificultad, se agarran a la garganta y nos hacen allí un nudo. Por eso he querido adoptar las que Miguel de Unamuno escribió en un breve poema que parece anticipar la belleza y la locuacidad que se desprendían de los ojos de mi tío; de esos ojos claros y sinceros, de esos ojos tan bellos que toso, sin duda, recordaremos con cariño.

Así, con ese lirismo a un tiempo abrupto, tosco y bellísimo, Unamuno escribía:

Hay ojos que miran, -hay ojos que sueñan,

hay ojos que llaman, -hay ojos que esperan,

hay ojos que ríen -risa placentera,

hay ojos que lloran -con llanto de pena,

unos hacia adentro -otros hacia fuera.

(…)

En tus ojos nazco, -tus ojos me crean,

vivo yo en tus ojos -el sol de mi esfera,

en tus ojos muero, -mi casa y vereda,

tus ojos mi tumba, -tus ojos mi tierra.

Porque los ojos de mi tío eran, en cierto modo, esa tierra en la que todos los que quisimos deseábamos posarnos, pues allí, junto a él, los problemas eran más febles y llevaderos; esos ojos soñadores y rientes, como los de un niño pícaro y vivaracho, que a su vez nos hacían soñar y reír; esos ojos límpidos y deslumbrantes que siempre, en todo momento, miraban hacia fuera, hacia donde estaba el otro, para donarse a los demás, para entregarse por entero y llegarles muy adentro; esos ojos grises y empachados de sonrisa que desde hoy, ya para siempre, permanecerán muy vívidos entre nosotros, como un rescoldo.

 

Foto portada: Manuel

 

 

 

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