Antón Negro - sacerdote y sociólogo

INDIVIDUO VERSUS PERSONA

febrero 15, 2026 · 23:43 X

La sociedad de consumo promueve reiteradamente el individualismo y, por tanto, que las personas no se agrupen en organizaciones de cooperación, pero sí en agrupaciones de consumo masivo en el que no piensen ni se comuniquen entre sí de manera humanizadora.

Lo frecuente es que no se hable de personas y grupos comunitarios, pero sí se hable de individuos y masas, colegas, camaradas, colectivos, espectadores, fans…, con lo que se cultiva ser gregarios. La palabra INDIVIDUO significa lo que no se puede dividir, que es indivisible, con lo que se prescinde de la naturaleza social que tiene la persona y que la define bien la Gaudium et Spes (nº 12): “Dios no creó el hombre en solitario. Desde el principio los hizo hombre y mujer (Gn 1, 27). Esta sociedad de hombre y mujer es la expresión primera de la comunión entre personas humanas. El hombre es, en efecto, por su íntima naturaleza, un ser social, y no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás”.

Los planes educativos potencian el individualismo y tienen de base la idea de que este aumenta la libertad de la persona frente a los demás, percibidos como amenaza (competitividad). Incluso en ambientes creyentes se ha afirmado “cada uno en su casa y Dios en la de todos”, lo que se opone a las enseñanzas de Jesús de que no se puede amar a Dios si no se ama y acoge a las personas.

El individualismo en los planes educativos lleva la que se explique la teoría de la evolución solo desde Darwin, “El origen de las especies”, y que se ignore la teoría de Kropotkin, “El apoyo mutuo”, y sus seguidores. Por ejemplo se ignora las teorías de Peter Wohlleben, autor de “La venida secreta de los árboles”, sobre la cooperación en el bosque. Así de su entrevista en La Vanguardia (18/11/2017) cito: “Los (árboles) adultos forman ese espeso techo sobre el bosque y solo dejan pasar un tres por ciento de luz para que los pequeños no crezcan demasiado rápido, es lo que los expertos forestales desde hace generaciones llaman educación… Mediante sustancias odoríferas se comunican. Cuando se aproxima un peligro, la acacia avisa a sus congéneres emitiendo etileno, un gas de aviso… envían avisos mediante señales eléctricas a través de las raíces y de las redes de hongos, que son como nuestro sistema nervioso”.

No hay vida humana sin socialización. Además de ser engendrados biológicamente, tenemos que ser engendrados socialmente para aprender a hablar, a comunicarnos, a usar un montón de utensilios y herramientas, aprender idiomas, pertenecer a grupos sociales que nos facilitan comunicarnos, pensar, investigar, sanar, tener cultura y conocimientos… Así escribe el paleontólogo Yves Copens del grupo descubridor de Lucy: “Si uno de nuestros pequeños creciera al margen de la sociedad, quedaría inerme, ni siquiera conseguiría caminar sobre sus patas posteriores, no aprendería nada. Fue necesaria toda la evolución del universo, de la vida y del hombre para que pudiéramos adquirir esta frágil libertad que hoy nos concede la dignidad y la responsabilidad que tenemos”.

No nos humanizamos por el aislamiento, sino por el encuentro, la escucha, el diálogo, el intercambio cultural con los demás, bien sea directamente, bien sea a través de sus diversas producciones culturales. Luego viene nuestro trabajo específico humano de asimilación y reflexión sobre lo recibido y lo vivido en el camino de la vida con los hermanos.

Las capacidades humanas van más allá de lo que ahora ya hemos alcanzado. El camino de humanización parte de servir a los demás según la máxima de Jesús “Mayor felicidad hay en dar que en recibir” (Hech. 20,35). Tesis que de otro modo corrobora el Antropólogo Social Marcel Maus con su escrito El ensayo sobre el don, en base a los estudios etnográficos de Malinowski en la Polinesia, donde constata que hay un primer deber de dar, en segundo lugar de recibir y en tercero de devolver.

La realidad de que el individualismo no nos lleva a ser más humanos se nos revela en el Dios que es Trinidad según enseña la fe cristiana. Dios es familia en plena comunión que nos crea a su imagen y semejanza, nos llaman a caminar en la solidaridad. Recordemos las enseñanzas de Jesús de Nazaret como: “Amaos unos a otros como yo os amé”, o, “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. En el diálogo con el joven rico cuando éste afirma que los mandamientos ya los cumple… le presenta otra meta, “ve y vende lo que tienes, dáselo a los pobres y luego ven y sígueme”.

Antón Negro (sacerdote y sociólogo)