EL PROGRESO | 27 DE MAYO DE 2018

¿A quién quieres más: a papá o a mamá?

mayo 27, 2018 · 0:00 0

Estamos demasiado acostumbrados a los dualismos y a tener que escoger entre dos opciones: ¿A quién quieres más: a papá o a mamá? Esta es la pregunta típica que les hacemos a los niños sin saber el daño que podemos provocar en su inocencia y bondad. Lo normal es que contesten que quieren a los dos. Pero nosotros no nos quedamos satisfechos y volvemos a insistir. Este es solo un pequeño ejemplo para no tener que comentar aquí otros casos que puedan herir sensibilidades.

Cuando el Evangelio nos presenta la parábola del padre que les pide a sus dos hijos que vayan a trabajar a la viña (uno dice que va, pero después no lo hace; y el otro dice que no va, pero al final es el que se pone manos a la obra) también se nos plantea una cuestión que, a primera vista, parece que  también nos obliga a elegir: “¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?” En este caso la respuesta es clara. La voluntad la cumplió: el que “hizo”, no el que “dijo”. Ya saben eso de que “obras son amores y no buenas razones”.

Muchos van a encontrar en este texto evangélico una justificación para su forma de pensar y su estilo de vida, precisamente por ese dilema del que hablaba al principio. No va a faltar quien diga que no hace falta rezar (decir), ni ir a misa para hacer obras buenas. Tampoco va a faltar quien diga que los que intentamos rezar y vamos a misa somos los peores porque “decimos” mucho, pero “hacemos” poco o nada. A lo mejor no les falta razón, pero tampoco tiene por qué ser así. No todo tiene que ser una disyuntiva. Precisamente para los cristianos esto es un reto: que nuestras obras se correspondan con nuestras palabras. Las dos cosas son posibles. No es necesario escoger ni pelearnos porque solo una sea la importante. No, las dos son importantes, ¡cómo no va a ser importante la coherencia!

Pero… ¿por qué vamos a tener que escoger solo una cosa cuando podemos escoger las dos? Aunque, en el supuesto caso de que no nos quede otra solución que escoger entre dos opciones, nos tendremos que inclinar por las obras y no por las palabras.

Ya que hoy vamos de dichos y refranes sigo con otro más: “No se puede repicar y andar en la procesión”. Es cierto. Hay cosas incompatibles, pero otras no los son. Nosotros, los cristianos tenemos la suerte de poder y deber alabar a Dios (rezar, hablar con Dios, decir) y hacer el bien y la voluntad de Dios al mismo tiempo. Con otras palabras nos repitieron esto mismo los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI: “¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo”. Cristo no nos impide actuar, más bien todo lo contrario. Él siempre nos anima a hacer el bien, a actuar con caridad y a ser coherentes. Para eso tenemos el ejemplo de la coherencia de su vida.

A veces optamos por escoger para asegurarnos en lo mínimo. Ya saben, “más vale pájaro en mano que ciento volando” o “el que mucho abarca poco aprieta”, no vaya a ser que, si queremos todo, nos quedemos sin nada.

Termino con otro refrán, “A Dios rogando y con el mazo dando”. Las dos cosas son necesarias.

Miguel Ángel Álvarez Pérez

Párroco de A Fonsagrada

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