Falando Baixiño 298 | 3 de marzo de 2021

Año de san José

«Recorremos de nuevo el camino cuaresmal, que nos conduce a las solemnes celebraciones del misterio central de la fe, el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Vivimos el tiempo apropiado que la Iglesia ofrece a los creyentes para meditar sobre la obra de la salvación realizada por el Señor en la Cruz. El designio salvífico del Padre celeste se ha cumplido en la entrega libre y total del Hijo unigénito a los hombres. ‘Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente’, dice Jesús, resaltando que Él sacrifica su propia vida, de manera voluntaria, por la salvación del mundo. Como confirmación de este don tan grande de amor, el Redentor añade: ‘Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos’. La Cuaresma, que es una ocasión providencial de conversión, nos ayuda a contemplar este estupendo misterio de amor. Es como un retorno a las raíces de la fe, porque meditando sobre el don de gracia inconmensurable que es la Redención, nos damos cuenta de que todo ha sido dado por amorosa iniciativa divina». San Juan Pablo II.

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Indalecio Gómez Varela | Canónigo de la Catedral de Lugo

La dignidad del hombre

Los sentimientos condicionan los juicios sobre las personas. Los sentimientos afectivos propenden a juicios de comprensión; los sentimientos de aversión propenden a sentencias condenatorias.

FALANDO BAIXIÑO 297 | 24 DE FEBRERO DE 2021

«Este es mi hijo, el amado; escuchadlo»

«Este Domingo, el segundo de Cuaresma, se caracteriza por ser el Domingo de la Transfiguración de Cristo. De hecho, durante la Cuaresma, la Liturgia, después de habernos invitado a seguir a Jesús en el desierto, para afrontar y superar con Él las tentaciones, nos propone subir con Él al monte de la oración, para contemplar en su rostro humano la luz gloriosa de Dios. Todos necesitamos luz interior para superar las pruebas de la vida. Esta luz viene de Dios, y nos la da Cristo, en quien habita la plenitud de la divinidad. Subamos con Jesús al monte de la oración y, contemplando su rostro lleno de amor y de verdad, dejémonos colmar interiormente de su luz». (Benedicto XVI. Ángelus 4 de marzo de 2012)

Falando Baixiño 296 | 17 de febrero de 2021

Hoy es miércoles de Ceniza

«Es verdad que a Dios no lo vemos físicamente, pero hay muchas cosas que no vemos y que existen y son esenciales. Por ejemplo, no vemos nuestra inteligencia, y la tenemos. No vemos nuestra alma y, sin embargo, existe y vemos sus efectos, porque podemos hablar, pensar, decidir, etc. No vemos la corriente eléctrica y sin embargo vemos que existe, vemos cómo funcionan las luces, etc. Las cosas más profundas, que sostienen realmente la vida y el mundo, no las vemos, pero podemos ver, sentir sus efectos. Del mismo modo, tampoco vemos con nuestros ojos al Señor resucitado, pero vemos que donde está Jesús los hombres cambian, se hacen mejores. Se crea mayor capacidad de paz, de reconciliación, etc. Las cosas invisibles son las más profundas e importantes. Por eso, vayamos al encuentro de este Señor invisible, pero fuerte, que nos ayuda a vivir bien». (Benedicto XVI, 16 de octubre de 2005)