“Tocan a misa” (IV)

noviembre 23, 2017 · 14:39 0

Reinicio “tocan a misa”, que lo había dejado antes del verano para centrarme en otros temas. Hoy hablaré de los libros sagrados.

Leccionario.

Libro que contiene las lecturas que han de ser proclamadas en la eucaristía y otras celebraciones litúrgicas. De hecho, se trata de un conjunto de libros para la misa:

  • Leccionario dominical y festivo en sus tres ciclos (A, B y C).
  • Leccionario ferial para los tiempos fuertes (Adviento, Navidad,Cuaresma y Pascua).
  • Leccionario ferial para el tiempo ordinario (es decir el tiempo que va desde finalizada la navidad, con la fiesta del bautismo de Jesús, hasta el comienzo del tiempo de Cuaresma, con el miércoles de ceniza, seguimos con Semana Santa y tiempo pascual que termina con la fiesta de pentecostés).

Y aquí retomamos la segunda parte del tiempo ordinario que terminará con la fiesta de Cristo Rey del universo, (a través de todo este tiempo celebraremos distintas festividades en las que se utilizará el Leccionario festivo.).

Después de Cristo Rey del universo, comienza lo que llamamos el año litúrgico (que no coincide con el año civil) nuevamente con el tiempo de adviento, como preparación para la navidad, a parte de por las lecturas, nos daremos cuenta porque cambia el color litúrgico pasamos del verde, que significa esperanza, del tiempo ordinario, al morado que significa penitencia y conversión. Lo mismo ocurre en cuaresma y Semana Santa, a diferencia de navidad y pascua que cambiamos de morado a blanco que significa alegría, recuerda el triunfo y la luz .

El Misal

Es el libro en que el sacerdote encuentra todas las oraciones, indicaciones o rúbricas que la liturgia propone en cada celebración, para todo el año.

  • Oración colecta. Se llama colecta porque recoge el sentido de la celebración o del tiempo litúrugico en que nos encontramos).
  • Oración sobre las ofrendas
  • Oración después de la Comunión. Con ella concluye la celebración de la Santa Misa.

Se encuentran también los prefacios (solemne acción de gracias y alabanza a Dios por lo que es en sí mismo y por sus obras. Culminan con el Santo).

Las Plegarias Eucarísticas (son la oración central, de acción de gracias y de santificación).

La nueva edición de nuestro Misal actualmente ofrece trece Plegarias oficiales enteras y numerosos Prefacios.

También, en la nueva edición del Misal que estamos utilizando, se han introducido y modificado algunas normas concretas, con respecto a la edición anterior:

  • Algunas son de tipo teológico.
  • Otras tienen una finalidad espiritual.
  • Algunas quieren favorecer una mayor participación (silencio, canto, posturas etc.).
  • Pero todas tienen siempre, como también la tienen las que no han cambiado, una intención pastoral.

Su finalidad es la de:

  • Favorecer que la celebración se haga de tal forma que ayude a una participación más respetuosa y profunda del Misterio.
  • Corregir algunas desviaciones o costumbres menos convenientes que han aparecido en estos últimos años y que corren el peligro de desvirtuar la intención más profunda de la Eucaristía, como es el cambio del salmo o de las lecturas por otros textos bíblicos.

Ahora, además de una serie de normas, tenemos auténticos “directorios” teológico-pastorales. Se nos dice, no sólo “cómo” celebrar, sino también “qué ” y “por qué ” y “para qué “ celebramos. O sea, nos dan también la teología y la finalidad espiritual de nuestra celebración.

Algunas actitudes subrayadas en la nueva edición del Misal.

Hay algunas actitudes pastorales y espirituales que en la nueva edición del Misal aparecen más subrayadas que antes para que nuestra celebración sea en verdad provechosa.

La importancia del “silencio“.A lo largo de la celebración ha quedado ahora notablemente destacada. Con frecuencia se recomienda observar breves momentos de silencio, para que podamos asimilar con profundidad la “Palabra”, o para “personalizar la oración” , o para “prolongar un clima de recogimiento y paz en el momento culminante de la comunión”. Estos momentos de silencio dan a la celebración un ritmo sereno que permite a todos ir sintonizando con lo que celebran, oyen y dicen.

Cuando el sacerdote proclama la Plegaria Eucarística, la comunidad “se asocia al sacerdote con fe y en silencio”, así como después de la comunión, con el silencio “alaban a Dios en su corazón y oran”, y “el sacerdote y los fieles, si se juzga oportuno, pueden orar un espacio de tiempo en secreto”.

El respeto a lo “sagrado”. Se nota claramente la preocupación del Misal de que todo se realice con sumo respeto al misterio que se celebra, superando una excesiva “familiaridad “que se haya podido introducir.

También en la celebración eucarística misma debe mostrar la comunidad cristiana su respeto y veneración.

Al hablar de comunión, dice que “a los fieles no les es lícito tomar por sí mismos ni el pan consagrado ni el sagrado cáliz y menos aún pasárselos entre ellos de mano en mano”.

Es notable la importancia que la actual edición del Misal da a “la belleza y a la estética” que deben acompañar a la celebración eucarística, como signo concreto del respeto que nos merece este sacramento.

Finalmente, el Misal desea que las celebraciones no sean monótonas, frías e incoloras, sino participadas, festivas por el canto y la belleza; no precipitadas, sino con ritmo sereno, sabiendo conjugar oportunamente los momentos de silencio que va recomendando.

Pero esas celebraciones no deben ser tampoco caprichosas, desproporcionadas e interminables, hay que saber mantener un equilibrio.

Pido disculpas por haberme extendido tanto pero creo que el conocimiento de estos detalles nos ayudará a vivir con mayor intensidad la santa misa.

JVL

Bibliografía: Diccionario de términos religiosos y ordenación general del Misal romano.

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